De desarrollador de software a Scrum Master: ¿un reto imbatible?

En un post de enero les contaba que había obtenido, después de muchas postergaciones y años de experiencia laboral, mi certificación como Scrum Master del Scrum Alliance.

A partir de ese artículo, muchos me contactaron con preguntas que fui respondiendo individualmente, pero muchas de esas preguntas se repetían, una atrás de otra. Por eso en febrero hice un podcast de una pregunta de Marina y esta vez quiero hablarles de Sarah con una pregunta muy común: «soy desarrollador, pero quiero ser Scrum Master, ¿es posible?»

Sarah, una compañera del curso de Scrum Master, me llamó el otro día un poco preocupada. Sarah es desarrolladora con varios años de experiencia y desde que emigró de Egipto hace ya 3 años, trabajó siempre en la misma empresa en Montreal. Montreal se caracteriza por ser un semillero de start-ups que luego se venden muy bien a nivel internacional (o que se desarrollan y siguen creciendo justamente en la ciudad, como la famosa Ubisoft que probablemente conocerán por los juegos de video).

Pero ahora, la empresa de Sarah fue comprada por una empresa norteamericana, y todos los empleados, incluida Sarah, quedaron sin empleo. Eso no sería realmente un problema si Sarah desease continuar como programadora o arquitecta de soluciones (se puede encontrar trabajo fácilmente en una semana), pero Sarah se había inscripto en el curso de CSM justamente para cambiar de rumbo, esperando adquirir las calificaciones necesarias para llegar a ser Scrum Master en el seno de su empresa. Después de un par de semanas de búsqueda como Scrum Master, Sarah no obtuvo ninguna respuesta positiva y empezó a preocuparse. Es entonces cuando decidió llamarme, buscando un poco de ánimo y un poco de consejo.

No es fácil para los desarrolladores, al menos aquí en Montreal, cambiar de rumbo, particularmente cuando se trata de algo técnico hacia una profesión “blanda”. Los reclutadores se preguntan por qué alguien quisiera hacer eso. Es como si los desarrolladores tuviesen un solo interés en la vida: programar. Existe un prejuicio general que describe al desarrollador como una especie de fanático de la computación que no comparte ningún otro tipo de interés con el resto de la humanidad – al menos en la mente de muchos reclutadores y consultores en Recursos Humanos. Sin embargo, a lo largo de mi vida profesional y personal, he encontrado muchísimos ejemplos que distan de esa descripción simplista y que prueban todo lo contrario. El primero que me viene a la mente es, por supuesto, mi marido: médico de profesión, siempre le apasionaron las matemáticas y la informática. Hoy es un exitoso Arquitecto de soluciones. Una persona introvertida y tranquila, Ramy (mi media naranja) es un apasionado de los derechos humanos y un luchador en contra del racismo y la discriminación en su tiempo libre. La otra persona es mi prima Natalia. Ingeniera en Sistemas, es una apasionada por otras culturas y formadora voluntaria para jóvenes que realizan intercambios culturales en otros países. Algo es cierto, son personas sumamente inteligentes, curiosas por naturaleza que, como todos, tienen amplias facetas y gustos. Es normal que a lo largo de su vida profesional decidan explorar nuevos horizontes, y esto es lo que le sucedió a Sarah.

En líneas generales, mi consejo para Sarah sería intentar, dentro de la misma empresa donde trabaja, puestos más ligados a la gestión de equipos y empezar a tomar un rol más de liderazgo. Uno de los puntos fuertes de cualquier Scrum Master es ser una especie de “guía espiritual” del equipo – y eso nace de un líder preparado para escuchar, facilitar y proteger a su equipo a través de los aciertos, pero también de los errores.

En el caso de Sarah, sin embargo, esto no será posible. Ella tiene que buscar un nuevo puesto de trabajo. Por lo tanto, en esta situación concreta, le recomendé seguir buscando empleo como desarrolladora, pero aclarando en la entrevista que está buscando a corto-mediano plazo desarrollar sus habilidades blandas con el propósito de convertirse en Scrum Master. Es importante dejar en claro en las entrevistas cuáles son nuestras verdaderas aspiraciones para no perder el tiempo en empresas que puedan tener una mentalidad muy tradicional, con pocas oportunidades de movilidad horizontal – especialmente si eres desarrollador por los prejuicios que comentaba anteriormente.

Por otra parte, le dije que no desista de su sueño: puede siempre intentar aplicar como Scrum Master en pequeñas empresas donde serán menos exigentes a cambio de tener una Scrum Master con vasta experiencia como desarrolladora de software.

No tengo dudas que Sarah tendrá mucho éxito en su búsqueda, Montréal es una ciudad muy dinámica, llena de grandes empresas, start-ups y nuevos emprendimientos que nacen día a día. Además, tiene las habilidades técnicas y blandas necesarias para ser muy exitosa.

Algunas consideraciones importantes
Dilbert : Programmer to Supervisor

Es muy raro, al menos aquí en Montréal, que un desarrollador, sin experiencia previa como Scrum Master, obtenga dicho puesto de manera directa. Hay que construirse paso a paso, y tengo la impresión que esto podría ser un problema común en varios lugares del mundo (¡los prejuicios humanos son generalmente compartidos en varias culturas!):

  • Primero, es importante tener en cuenta claramente el cambio de rol y de responsabilidades que conlleva pasar de ser desarrollador (o cualquier otro puesto técnico) a un puesto de gestión o como Scrum Master. No son las mismas habilidades, ni las mismas tareas, ni las mismas responsabilidades. En este sentido, les recomiendo un artículo de Daryl Thayil en Medium que me gustó mucho al respecto.
  • Scrum Master significa trabajar con gente: no con computadoras, ni programaciones, ni resolver errores técnicos. Cuando hacemos el pase de desarrollador a Scrum Master, muchas veces he visto el error de algunos Scrum Master de querer solucionar problemas técnicos por el equipo cuando en realidad… ¡el rol de Scrum Master es todo lo contrario! Podemos compartir nuestros conocimientos técnicos, por supuesto, pero tenemos que recordar que las decisiones son del equipo. En este sentido, me gustó mucho el texto de Stephen Haunts (Coding in the Trenches) que aconseja justamente – a partir de su propia experiencia – pedir ayuda a un mentor o coach que nos ayude con esta transición que no es fácil para nadie. Añado, inclusive, pedir ayuda antes de llegar al rol para estar bien preparado.
  • Sé sincero en la entrevista laboral, o con tu jefe, acerca de tus expectativas y ambiciones: muchos pueden pensar que quieres hacer una carrera a largo plazo en el mundo técnico y no sabrán que quieres un puesto más de «gestión» o como Scrum Master si no verbalizas tus inquietudes profesionales. Debo remarcar, que este es un error que he visto mucho en mujeres: los hombres tienden a verbalizar mejor y más seguido sus ambiciones profesionales. Les recomiendo el texto de Paul Heltzel al respecto.
  • Por último, el rol de un Scrum Master es el rol de un mentor, y para esto, se necesita experiencia. Como ya he dicho antes, una simple certificación probablemente no te abra las puertas a dicho puesto, se necesita ensuciarse las manos en el terreno. ¿Por dónde empezar? ¡En tu propio equipo! Ofrece coaching a desarrolladores más jóvenes, organiza un taller para compartir tus habilidades, demuestra a tus superiores que tienes las habilidades de un líder. Como siempre, Mike Cohn (de Mountain Goat Software) nos comparte excelentes recomendaciones para construir una carrera como Scrum Master y más allá también.

¿Intentaste cambiar de rol en una empresa Ágil? ¿Te fue difícil? ¡Compartí tu historia y tu aprendizaje con el resto de la comunidad! Muchos están en la misma situación. Y si tienes cualquier duda o pregunta, ¡estoy aquí para ayudarte!

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