Waterfall: ¿es mala la metodología en cascada?

Del inglés “Waterfall” (cascada), la metodología “en cascada” es probablemente la metodología de gestión de proyectos más tradicional y es la que ha reinado en los últimos 30 años.

La asociación profesional internacional que se encargó de difundirla por el mundo, con sus diferentes variantes, es el Project Management Institue (o más conocido como PMI).  Esta asociación reúne a todos los “Project Managers” (gestores de proyectos) certificados por el PMI a través de su certificación más famosa, el PMP (Project Management Professional).

Con los años el PMI ha largo otra serie de certificaciones – una de ellas en Agile – para amoldarse a las nuevas corrientes, pero en mi opinión personal, se han quedado muy anclados en “Waterfall”. Pero es entendible. Resulta muy difícil cambiar al polo opuesto para alguien que ha defendido y trabajado tantos años con esta metodología.

No es que la metodología Waterfall sea mala y Agile sea buena o mejor. Son diferentes…. Muy diferentes. Y en mi humilde experiencia, no se trata de hacer cursos sobre una u otra, se trata de cambiar de mentalidad. Es decir, la metodología “en cascada” no es intrínsecamente mala en mi opinión. El problema, creo, es la mentalidad que construimos a partir de esta metodología: el trabajo en silo, el miedo a tomar riesgos, paralizarnos hacia posibles retos que probablemente nunca se conviertan en riesgos, querer tener todo planificado antes de lanzarnos en la ejecución en un mundo tan constante, etc.

Sin embargo, en mi experiencia profesional, el peor desafío de pasar de una mentalidad “Waterfall” a una “Agile” es el espíritu de equipo. Quiera o no, siempre me ha sucedido que en la metodología “en cascada”, las personas se compartimentan en un rol y no pueden salir de él. Sos gestor de proyectos, analista, técnico, desarrollador, tester, etc. Por más que haya tenido excelentes equipos de trabajo en Waterfall, pocas veces he sentido que la gente tome realmente “ownership” del proyecto. No somos un título o un puesto. No soy responsable de mi pequeña lista de responsabilidades.

Una de las cosas que más me gusta de la Agilidad es el compromiso a sentirnos parte de un todo, responsables del éxito o del fracaso de nuestro objetivo. Soy Scrum Master, soy developer o tester: seré lo que mi equipo necesita que deba ser; estoy siempre predispuesta a aprender y a echar una mano cuando se necesite. Para esto, es fundamental que cada individuo tengas conocimientos básicos de todas las tareas. Y aunque suene utópico, las organizaciones son responsables de asignar un espacio semanal a los miembros del equipo para la formación entre pares, de tal manera que puedan ayudarse mutuamente ante los riesgos y retos de cualquier proyecto.

En síntesis, no creo que la metodología “en cascada” sea en sí misma mala. Ha aportado muchísimo a la gestión de proyectos en los últimos 30 años. Hemos aprendido la gestión del cambio, la gestión de los riesgos, la mitigación de los riesgos, la importancia de la documentación, entre muchos otros aspectos positivos. Mi crítica principal a esta metodología es la rigidez con que se encasillan a los seres humanos que trabajan con ella, creando mentalidades poco adaptables a un mundo rápidamente cambiante y que exige cada vez mayor participación en equipo. Waterfall pone el acento – sin querer ni buscarlo necesariamente – en la singularidad profesional de cada área por sobre el trabajo en equipo, en los procesos y en la documentación por sobre las personas y las dinámicas interpersonales que se crean entre ellas. Creo que ésta es su mayor desventaja. ¿Qué opinan? ¿Cuál es su experiencia profesional al respecto?

3 comentarios sobre “Waterfall: ¿es mala la metodología en cascada?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *